Alabaré

En el brillo del amanecer, en la quietud de la noche,

Mi corazón encuentra su melodía

Con cada respiración, con cada latido,

Mi alma canta su gratitud, sin ningún pedido.

En el murmullo del viento, en el susurro del río

Mi espíritu encuentra su canción, en cada momento.

A través de las pruebas, a través de la alegría,

Mi voz se eleva constantemente cada día.

Y así, con cada amanecer, con cada anochecer,

Mi alma alaba al Señor,

Alabaré su nombre, con cada canción,

y será mi eterna devoción.