Entre cactus y montañas doradas,

El sol se esconde tras las almas calladas.

El viento canta historias del pasado,

De un lugar que nadie ha olvidado.

El suelo arde bajo mis pasos lentos,

Cada rincón guarda secretos violentos.

Sombras de vaqueros en el horizonte,

Un mundo salvaje bajo el monte.

El silbido de un águila sobre el cañón,

La soledad susurra como un canción.

Aquí el fuego danza con el destino,

En esta tierra donde todo es divino.

Corre, siente el calor en tu piel,

Donde la vida arde como la miel.

El horizonte quema de pasión,

Cada paso es fuego en el corazón.

Sueña, deja que el polvo te guíe,

En esta danza que nunca se enfríe.

Siente el ritmo de este lugar,

Donde el fuego nunca dejará de brillar.

Caminos perdidos entre rocas y arena,

Cada paso despierta una vieja pena.

Los ecos del pasado llenan el vacío,

Un lugar ardiente, puro y sombrío.

Bajo las estrellas, el silencio es ley,

La luna ilumina donde nadie fue rey.

Es una batalla entre tierra y cielo,

Donde el calor quema todo anhelo.

La frontera llama con su furia eterna,

Una promesa de fuego que nunca se duerma.

Aquí los valientes encuentran su hogar,

Un refugio ardiente, difícil de alcanzar.

Un refugio ardiente, difícil de alcanzar.

Corre, siente el calor en tu piel,

Donde la vida arde como la miel.

El horizonte quema de pasión,

Cada paso es fuego en el corazón.

Sueña, deja que el polvo te guíe,

En esta danza que nunca se enfríe.

Siente el ritmo de este lugar,

Donde el fuego nunca dejará de brillar.

Corre, siente el calor en tu piel,

Donde la vida arde como la miel.

El horizonte quema de pasión,

Cada paso es fuego en el corazón.

Sueña, deja que el polvo te guíe,

En esta danza que nunca se enfríe.

Siente el ritmo de este lugar,

Donde el fuego nunca dejará de brillar.

La tierra respira, el fuego la abraza,

Cada rincón guarda su amenaza.

Pero en su ardor, la vida florece,

Y su calor nunca desaparece.

Y su calor nunca desaparece.