Destrozados y al final sigues pensando que la vida es un carnaval Vas gritando mambo Y así todos nos recordarán, sin ser queridos sin poder amar En esta ciudad hecha de piel y huesos Y tiemblas, no paras de temblar y ahora sientes que te condenarán Para siempre a mil años de soledad Para nosotros no habrá piedad, obligados a naufragar En este mar de remordimientos Y ahora que se acerca el final, cuando llegue el día todos por fin sabrán Que no tengo epitafio Y tiemblo, no paro de temblar y ahora siento que me condenarán Para siempre a mil años de soledad Todo se rompe tan fácilmente, a menudo la vida es un vendaval Te empuja fuerte contra las cuerdas, nunca ofrece otra oportunidad Y si de algo puedes estar seguro es que es difícil encajar la verdad Atrapados en la eternidad donde no hay luz sólo oscuridad Tan frágiles, ingenuos e indefensos Pidiendo a gritos una explicación al mismo Dios que nos abandonó En este lugar tan lejos del cielo y tiemblas…